¿Que nos trajo a Cocaína Anónimos?

Algunos de nosotros tocamos un fondo físico.

Podría ser cualquier cosa desde una hemorragia nasal, impotencia sexual, la pérdida de sensibilidad y/o parálisis ocasional en piernas o brazos, alguna pérdida de conciencia acabando en las urgencias de un hospital, o un aneurisma cerebral o del sistema circulatorio que nos ha dejado inválidos. O podría ser finalmente nuestro reflejo demacrado en el espejo. Otros, tocamos un fondo espiritual y emocional.

Los buenos tiempos se habían ido, la vida feliz con la cocaína se acabó. No importaba la cantidad de coca que podríamos haber consumido nunca volveríamos a experimentar el placer que habíamos tenido al comienzo de nuestro "noviazgo"con la cocaína, sólo experimentamos un alivio ocasional del bajón emocional y depresivo, y a veces, incluso, ni eso. Sufrimos violentos y tempestivos cambios de humor, a veces nos despertamos de una situación en la que habíamos amenazado o incluso agredido a un ser querido porque le habíamos demandado una supuesta cantidad de dinero que estaba escondida.
Nos superaban los sentimientos de paranoia respecto a los amigos, hijos, seres queridos, progenitores, sociedad, y de todo lo que nos rodeaba. Incluso el traficante que creíamos que era nuestro amigo se tornó un extraño cuando fuimos a pedirle sustancia a crédito. Nos encontrábamos tan sumidos en el miedo y el aislamiento que nos habíamos creado nosotros mismos, consumiendo solos, ahogados por nuestro terror egocéntrico y paranoia. Estábamos espiritual y emocionalmente muertos. Quizás pensamos en el suicidio o incluso lo intentamos.

Aún otros alcanzamos una clase diferente de fondo cuando nuestro gasto de dinero y deshonestidad nos costó: trabajos, crédito y propiedades. Algunos de nosotros llegamos al punto que no podíamos incluso traficar para consumir, nos lo metíamos todo antes de llegar a venderlo. Simplemente económicamente no nos podíamos permitir el consumo. Algunas veces la ley tenía que intervenir.

La adicción no es simplemente un problema moral, que es una enfermedad muy seria sobre la que sólo la fuerza de voluntad del adicto no tiene ningún poder. También aprendimos que cada adicto tiene que ser responsable de su propia recuperación. No hay secreto ni magia, es cada adicto el que debe dejar la cocaína y mantenerse sobrio.

¡¡Pero no tenemos que hacerlo solos!!

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