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Cocaína Anónimos (C.A.) es una fraternidad de adictos recuperados que se reúnen a través de varios paises: Perú, EEUU, Canada, Reino Unido, Holanda, Francia, Suiza, Alemania, España, ect. Cuyos miembros se reúnen en grupos locales.

 Nosotros, los miembros de Cocaína Anónimos nos hemos recuperado de un estado de mente y cuerpo aparentemente incurable, adicción. En Cocaína Anónimos ayudamos a la gente a que deje las drogas y a que a partir de ahi, el adicto lleve una nueva manera de vivir.

 

 ENUNCIADO DE COCAINA ANONIMOS

Cocaína Anónimos es una fraternidad de hombres y mujeres que comparten entre ellos su experiencia, fortaleza y esperanza para resolver su problema común y ayudar a otros a recuperarse de su adicción.

El único requisito para ser miembro es el deseo de dejar de consumir cocaína y todas las otras drogas que alteran la mente. No hay cuotas para ser miembro, nos mantenemos con nuestras propias contribuciones voluntarias. No estamos afiliados a ninguna secta, institución política o religiosa.

 No deseamos entrar en polémicas por eso no apoyamos ni nos oponemos a causa alguna.

 Nuestro objetivo primordial es mantenernos libres de cocaína y todas las otras drogas que alteran la mente, y ayudar a otros a alcanzar la misma libertad. Usamos el programa de recuperación de los 12 pasos de Cocaína Anónimos porque está demostrado que el programa de los Doce Pasos funciona.

 


 

Alguno de nosotros puede decir sin vacilar "¡Yo soy!" Otros no están tan seguros. Cocaina Anónimos cree que nadie puede decidir por los demás si el o ella es un/a adicto/a. Una cosa es segura, sin embargo: cada uno de nosotros que ahora admitimos libremente que somos adictos a la cocaína pensábamos que podíamos tener control cuando en realidad la cocaína nos estaba controlando: "Solo la consumo los fines de semana." o "Casi no interfiere en mi trabajo" o "Yo puedo dejarla! Es solamente una adicción psicológica, ¿verdad?" o "Solamente la esnifo. No me la fumo o me la inyecto" o "es mi matrimonio el que me tiene confundido" Muchos de nosotros todavía estamos perplejos al darnos cuenta de todo el tiempo que estuvimos así y creyendo, todavía, - tan distorsionada veíamos la realidad- que la cocaína  nos daba aquello que siempre nos faltaba.
Hicimos todo lo imaginable para escapar de nosotros mismos. Las rayas se hicieron más gruesas. Los gramos desaparecían más rápidamente, hoy había consumido toda la coca que tenía para la semana. Con navajas de afeitar y cuchillas nos encontrábamos rascando las papelas y las bolsas para obtener los últimos residuos, se nos había acabado la sustancia. Llegamos a creer que estábamos en un perfecto estado de salud mental. Nada era más importante que la papela, la pipa de cristal, la aguja.